por John Otálora | 23 de Octubre de 2022 | Act. 24 Febrero 2026

“Yo creo que el poder del ayuno en relación a la oración es la bomba atómica que Dios nos ha dado para destruir las fortalezas del mal e inaugurar un gran avivamiento y cosecha espiritual alrededor del mundo”. Bill Bright
“La oración necesita ayuno para crecer plenamente. La oración es la mano con la cual agarramos lo invisible. El ayuno es la otra mano, con la cual nosotros soltamos lo visible… Orar es estirar la mano hacia lo que no vemos; ayunar es soltar todo lo que se puede ver y es temporal. Ayunar nos ayuda a expresar, profundizar y confirmar la determinación que estamos dispuestos a sacrificar cualquier cosa, incluso a nosotros mismos, para obtener lo que buscamos para el reino de Dios”. Andrew Murray
DEFINICIÓN:
Por definición, el ayuno consiste en abstenernos o restringirnos voluntariamente de comer algunos tipos de alimentos por un tiempo determinado, incluyendo hábitos de nuestra vida cotidiana (entretenimiento, redes sociales, fiestas, plataformas de streaming , etc.).
“16 »Y cuando ayunen, no pongan cara triste, como los hipócritas; porque ellos desfiguran sus rostros para mostrar a los hombres que están ayunando. En verdad les digo que ya han recibido su recompensa. 17 Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, 18 para no hacer ver a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.” Mateo 6:16-18
“3 Volví mi rostro a Dios el Señor para buscarlo en oración y súplicas, en ayuno, cilicio y ceniza. “ Daniel 9:3*
Referencias Bíblicas sobre el ayuno: 1 R. 19; 21:27; 1 Cr. 20:3-7; Is. 58; Jon. 3:6-10; Zac. 8:16-19; Jl. 1:14; 2:12-21; Mt. 4:1-11; 6:16-18; 9:15; 17:14-21 Mc. 2: 20; 9: 29; Lc. 4; 2:37; Esd. 8:21-23; Neh. 9:1; Est. 4:16; Dn. 1: 12; 9-10; Hch. 13; 14: 23; Sal. 35:13; 69:10; 1 S. 7:6; 2 S. 12: 22-23
ALGUNOS PENSAMIENTOS:
El ayuno es un recurso espiritual bíblico que Dios nos dio, que al practicarlo nos lleva a hacernos más sensibles a Su voz y receptivos a Sus promesas, nos posiciona para experimentar avances espirituales, nos hace crecer en obediencia al Espíritu Santo, nos hace crecer en humildad ante Dios; elimina las distracciones, limpia nuestro corazón de los ídolos, y purifica nuestra conciencia de pensamientos pecaminosos y emociones oscuras.
En el ayuno buscamos realinear los afectos de nuestro corazón con el corazón de Dios; dedicando tiempo a la oración y al estudio de la palabra de Dios; meditando en Su voluntad, buscando Su dirección y reconectándonos de una manera más profunda con Él.
El ayuno consiste en vaciarnos de nosotros mismos del entretenimiento, de excesos, de hábitos y actitudes que han cargado nuestro corazón, inclusos de cosas que son legitimas y buenas pero que han tomado una posición por encima de Dios… para luego llenar nuestras vidas de Dios con actividades espirituales. Más que abstenerse de cosas, es sustituir nuestras actividades cotidianas (distracciones) por una mayor búsqueda de Dios.
El ayuno crea un vacío en nuestra alma, que puede ser doloroso – en realidad duele cuando lo tomas enserio – pero esa es la oportunidad para darle un banquete de oración y palabra de Dios a nuestro espíritu. El ayuno nos entrena para buscar consuelo en Dios, en lugar de buscar consuelo en nuestra comida favorita, en el entretenimiento, en las adiciones o en los excesos.
En 2 Corintios 2:9, el apóstol Pablo nos enseña que nuestra debilidad libera el poder de Dios. Cuando ayunamos, le ofrecemos a Dios nuestra debilidad de forma voluntaria. Cuando estamos físicamente débiles por no comer, nos volvemos más sensibles a Dios y experimentamos al Espíritu Santo a un nivel más profundo. Su poder se perfecciona en nuestra vida cuando somos débiles (esto no se refiere a ser moralmente débil), se trata de elegir la debilidad voluntariamente para que el poder de Cristo abunde aún más en nosotros. De eso se trata el ayuno.
Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades (oración, Ayuno, actos de justicia, dar, amar a los enemigos.), para que repose sobre mí el poder de Cristo. 2 Co. 12:9
El ayuno es encontrar satisfacción y disfrute en Dios. El ayuno nos lleva a crecer en devoción a Dios, pero, por otro lado; una forma perversa de devoción es la lujuria (vivir una vida sin restricciones); es decir: ayunar es hacer guerra en contra de los placeres que buscan ganar un lugar prominente en nuestra alma, por encima de Dios. Vivir una vida sin restricciones nos hace propensos a caer en la lujuria, la ofensa, el engaño y el temor; y el ayuno y la oración es el antídoto contra estas tendencias.
“Pero mantente en guardia, mantente alerta, mantente sobrio… no sea que vuestros corazones se carguen de desenfreno (lujuria, orgias, glotonería, narcicismo, excesos, humanismo) y seducciones (vicios, adicciones, depresión), y de los afanes de esta vida, (produciendo que se les endurezca el corazón) y venga inesperadamente sobre vosotros aquel día.” … Ora y ayuna constantemente para que tengas la fuerza y el ingenio necesarios para salir bien librado de todo lo que se avecina y terminar de pie ante el Hijo del Hombre”. Lucas 21:34-36 Énfasis añadidos.
RESUMEN DE BENEFICIOS DEL AYUNO
- Incrementa nuestro deseo por las disciplinas espirituales.
- Incrementa el Espíritu de revelación.
- Incrementan los sueños, visiones y visitaciones en las noches.
- Incrementa nuestra sensibilidad al Espíritu Santo y al Espíritu de convicción.
- Incrementa nuestra pobreza y hambre espiritual: nuestro deseo por recibir más de Dios y por ver avances del reino de Dios en nuestra familia.
- Incrementa nuestra hambre por la justicia.
- Crecemos en mansedumbre y pureza de corazón.
- Recibes mayor claridad al oír Su voz.
- Recibes mayor resistencia a la comida y a la cultura.
- La influencia del Espíritu pasa al puesto delantero y mi alma al puesto trasero.
- Se alinea nuestro espíritu, alma y cuerpo.
- Nos libra de seducciones y tentaciones.
- Nos libra de las voces: ten más, compra más, y acumula más.
- Dejamos a un lado nuestra fuerza y Dios manifiesta la suya.
El ayuno no consiste en cambiar o manipular a Dios, no consiste en ganarse Su atención o Su favor, tampoco es una dieta. Ayunar con la premisa de cambiar a Dios es un enfoque incorrecto. Lo que Dios desea es nuestra obediencia y nuestra búsqueda de intimidad con Él.
¿Crees que lo único que Dios quiere son sacrificios, rituales vacíos solo para impresionar? ¡Él quiere que lo escuches! Lo que importa es escuchar atentamente, no montar una fastuosa escena religiosa. No hacer lo que Dios te dice es mucho peor que ocuparse en asuntos de ocultismo. Hacerse el importante con Dios es mucho peor que hacer pactos con tus antepasados muertos. Puesto que dijiste no al mandato De Dios; él dice no a tu reinado. 1 S. 15:22-23
Próximos post:
– Tipos de Ayudo – una visión Bíblica
– Cómo hacer una Guía de Ayuno y Oración – una visión Bíblica
¿tienes alguna pregunta? ¿Entendiste con más claridad de que trata el ayuno? ¿que pensamiento llamo tu atención?
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por John Otálora
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Fuentes:
El Poder del Ayuno – Corey Russell
Moldeando la Historia a través del Ayuno y la Oración – Dereck Prince
The Rewards of Fasting – Mike Bickle with Dana Candler
The Jesus Fast – Lou Engle
How Fast – Bill Bright
Espiritualidad Emocionalmente Sana – Peter Scazzero
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